Oct 15, 2007

Invitado: Mharía Vázquez Benarroch



por María Dayana Fraile


Mharía es como un libro, un libro de hojas blancas, letras grandes y tapas duras. Mharía es como uno de esos libros, que encuentras casi por azar, en un estante apartado de las vitrinas de una librería bastante conocida. Definitivamente, Mharía es como uno de esos libros. Lo empiezas a hojear por mera curiosidad, ninguna huella te ha guiado hasta él, ninguna señal de tránsito te ha direccionado en su carril, sin embargo allí está, en la mirada de su tipografía, con su lengua diáfana y brutal, de faquir, llama de fuego.

Las hojas crepitan en tus dedos y es tan tibia hoguera que lamentas no haber sido advertido desde antes de las posibilidades de su verbo y su madera. La escritura de Mharía es incendiaria, explosiva, quizás como recuerdo obligado de aquellas 12 guerras, en las que trabajó como corresponsal. La primera llegó como un castigo, un roce como de lijas con su jefe en el Diario de Caracas y al día siguiente ya estaba en un avión rumbo a un conflicto armado en Nicaragua. La pena fue fijada en 2 semanas, pero ella, por su propio peso y cuenta se dejó caer en el ojal de aquella aguja durante alrededor de unos 6 meses más. Ella dice que la adrenalina en la sangre se convierte en adicción, supongo que después de la primera, una marca, una carencia, reclamaba aquello del vivir en el filo de la hoja, supongo que de esa manera el aire se le hacía más aire, el sol se le hacía más sol, la vida se le hacía más vida. Así llegó a ser reportero freelance para la BBC de Londres, manteniéndose cosida a la miseria y al terror, palpando con sus dedos los ojos deslenguados de la estupidez humana. Sus crónicas rebotaban en Reuters y a todos los lugares del mundo empezaban a llegar las miradas planimétricas de esta joven Caraqueña.

Su primer poemario publicado, Guerrero llevado adentro, tiene mucho de aquellos días, las impresiones a un par de pasos. Las memorias del guerrero que crece dentro de cada uno y luego sale a la calle a batallar por su brazo, por su sentido de la vida, a defender las trincheras de su carne y de su pan. Mharía dice que nos reconstruimos en la escritura, quizás este primer poemario fue el trazado de los planos de aquello derruido por las inclemencias de las guerras, también de los tiempos de sus padres exiliados del régimen franquista, ruinas de un edificio generacional buscando sostenes en otras bases, la corteza de la raíz desarraigada intentando rastrear su lugar primigenio. Este poemario se corona con 3 premios, Premio Fernando Paz Castillo de Poesía, Primer Premio de la Bienal de Poesía del Ateneo del Tigre, y recibe Mención de Honor en la Bienal de Poesía Chío Zubillaga.

El éxito de su primer poemario fue arrollador, Mharía rememora desde las lunas de aquella semana inesperada, en la que recibió las 3 llamadas, que le notificaron sus preseas. A la tercera llamada ya pensó que era broma de sus compañeros de trabajo en el Banco del libro, recuerda risueña que no se tomó la molestia ni siquiera de contestar, y que esto casi le vale perderse el acto de entrega del premio.

En 1986 su segundo poemario, As de Corazones, resulta ganador de la III Bienal de Poesía Francisco Lazo Martí de Calabozo, y del Premio de Poesía Miguel Hernández de la ciudad de Sevilla, primera vez que un venezolano obtiene esta distinción, confiesa con humildad, casi sin querer confesarlo, sin embargo una expresión complacida de sus versos apilados a la vera de sus andares, se desborda solapadamente en la naranjada que sorbe lentamente con el pitillo que le ha traído el mesonero, y que ahora que me encuentro en esto de escribirlo, se me hace el espejo perfecto de su naturaleza luminosa, el espejo perfecto de los sabores agridulces de sus versos .

En 1998 su poemario Balada de los 40 Años, gana el Primer Premio del II Concurso de Poesía en Español, promovido por el Queen Mary and Westfield College de la Universidad de Londres. En el año 2000 es publicado en Collected Poems 1985 – 2001, Queen Mary and Westfield College Editions, University of London. Primera vez que una mujer latinoamericana es editada en antología por la Universidad de Londres.

Mharía es sin lugar a dudas una pionera, son muchas primeras veces de algo. Ella con su lanza, siempre resguardada en su escudo de jazmines, ha ido bregando los campos del mundo, dejándolos despejados como un cielo de verano para la poesía venezolana. Rafael Cadenas no se equivocaba cuando la reconocía como poeta en sus tiempos de estudiante de la escuela de Letras.

Es una verdadera pena que sus libros, por lo general, se hayan publicado primero en inglés, en italiano, en francés y, a veces, hasta en sueco, antes de publicarse en español. Es una señal clara de que debemos auscultar con mayor profundidad los perfiles de nuestra literatura, esculcar en los rincones, esculcar hasta en los últimos anaqueles de las librerías del olvido, esculcar con los dedos, con el alma, esculcar con todas las ganas, podemos toparnos de improviso con libros como estos, libros de hojas blancas, letras grandes y tapas duras, como Mharía.

Ahora les dejo acá una selección de sus poemas, por demás antojológica, totalmente sesgada en los recovecos más vertiginosos de mi subjetividad. Consuelo mi carencia de cuchillas frías y tasamientos quirúrgicos a nivel poético, pensando en que los apreciarán tanto como yo, porque la buena poesía es buena poesía en mi mundo y en todos los mundos, y mucho más si hablamos de la poesía de alguien, que se esfuerza en sólo conservar lo imprescindible de su escritura, el sustrato esencial salvado de las llamas de su naturaleza incendiaria, sólo el verdadero fuego sobrevive, sólo el verdadero fuego no se quema en el fuego y se estira entonces como una lengua de llamas doradas en un intento solidario de acariciar nuestro espíritu.




(De Guerrero llevado adentro)

a Caracas

MI CIUDAD DE FUEGO

Allí
abominación
la punzada
allí el ojo solar debe al miedo
no hay mariposas en el cielo

pero hay palabras para nombrarte
escupitajos de amor
observatorios del silencio.

EJERCICIO DE YO

Viva
de agua golpeando el rostro
y dientes asombrados de espejo
despiertas
ciñéndote al traje

el día se desovilla con la crueldad necesaria

sabes que estás viva
si mañana despiertas
y el aire llega hasta el fondo
y el sol rompe tus vértebras
con la rabia mordiéndote los miembros
sobre la luz
que niega la sombra.


(de Estirpe de
lobos)
TAL VEZ TE DESPIERTEN LAS VOCES DE LOS QUE AMAS

No sueñes con el trabajo de los asesinos
éste no es un buen sitio para morir
aquí no hay manera de suicidarse
aquí lo único posible es seguir
seguir tranquilamente
escuchar algún disco de Mozart
mirar salir el sol y ver caer la lluvia
ayudar a los niños con sus sueños
y algunas cosas más poco importantes

La muerte es una ocupación absorbente
en el fondo de su pozo sin fondo
guarda tu llanto
y echa a correr
a correr
a correr


LA MUERTE ES UN HÁBITO COMÚN

En mi ciudad
las mujeres cuidamos de la estricta
fidelidad de nuestros maridos
hablamos de la moda y del amor
coleccionamos sin remedio
recetas de cocina
en las que el sexo
y la ternura
comprendían todas las bondades

cada hora el reloj marca su hora de crueldad
cada noche sin cesar
la rutina tiende las sábanas de la muerte colectiva
mientras destruyo tu nombre
en este agonizante hábito
de hacer el amor en otro cuerpo


PERFIL DE UN DÍA SIN RELIEVES

Como si fuera otra la que vive
sufro la elemental sorpresa de estar viva
de desayunar mi periódico de muertes y acontecimientos
mientras tu piel me asalta como un reflejo solitario

como una flor que demora en su agonía
el olvido de tu cuerpo

es el perfil de un día sin relieves


María Dayana Fraile -(07)
Te invitamos a leer una entrevista de la apendicista número 7 al profe
Albeto Barrera Tyszka en una página con mucha descarga cultural:

http://www.corriente-alterna.net/Tiszka.htm

4 comments:

Cloto said...
This comment has been removed by the author.
Mario Morenza I said...

Buena entrevista, Dayana, estoy seguro que la próxima será otra agradable sorpresa. No le hagamos caso a lo que escriben los mosquita muerte anónimos. Y sigamos cayendo, como moscas, Dayana, esas moscas que siempren andan en un movimiento perpetuo. Un beso!!!

Miguel Hidalgo Prince said...

Bueno, nada más y nada menos que una de las tres señoritas parcas: Cloto. Las otras, si mi memoria no falla, son Láquesis (la que mide el hilo) y Átropo (la que lo corta). Anónima sí, pero la menos letal, afortunadamente. En palabras de Maelo: Déjala que suba a la nave, Mario, déjala que monte un pie, que va a llevar latigazos...

Dayana said...

Querido(a)Cloto:

Cuando entrevistas a alguien haces un pacto de buena fé. Es la única alternativa, supongo que deberías saberlo. Personalmente, opino que Mharía tiene excelentes poemas. ¿Porqué no habría de creerle?

Si, como afirmas, estas anécdotas fueran el resultado de una patología creo que el caso de esta poeta resulta, incluso, más interesante. Estaríamos hablando de poemas escritos desde lugares que desconocemos todos aquellos que nos regodeamos en la lucidez.

Gracias por tu comentario, has tocado un punto bastante interesante.